En Villa Rica, en el corazón de la Selva Central del Perú, el aroma del café recién tostado llena la sala de degustación de CEMCAVIR — la Cooperativa Ecológica de Mujeres Cafetaleras Villa Rica.
A altitudes entre 1.500 y 1.900 metros, productoras locales cultivan café ecológico de alta calidad que ha ganado reconocimiento creciente en mercados nacionales e internacionales. Dentro de la cooperativa, María, catadora entrenada, evalúa cuidadosamente las muestras, observando el color, el aroma y el sabor antes de que el café sea enviado a compradores en Perú y Europa.
Gracias a mi papá soy catadora. Desde pequeña lo veía cosechar un café selecto… Él me enseñó a amar este trabajo.
María, coffee cupper at CEMCAVIR
Para María y sus colegas, el café representa tanto patrimonio cultural como independencia económica. A través de su cooperativa, gestionan cada etapa de la cadena productiva — desde el cultivo hasta el control de calidad — asegurando que la excelencia y sostenibilidad permanezcan en manos de las mujeres.
Detrás de CEMCAVIR hay mujeres que trabajamos y nos esforzamos cada día… llevamos el hogar en los hombros. Detrás del logo hay mucha historia.
Elena, administrator at CEMCAVIR
Hoy, CEMCAVIR reúne a aproximadamente 70 mujeres productoras, quienes cultivan café en 150 hectáreas bajo prácticas agroecológicas que contribuyen a la conservación de los bosques amazónicos.
Adaptándose a nuevos estándares globales
La Selva Central del Perú, con zonas como Villa Rica, Chanchamayo y Pichanaki, es una de las regiones cafeteras más importantes del país. . A la vez, es un territorio ambientalmente estratégico por su biodiversidad y su rol en la conservación de bosques tropicales.
Hoy, las cooperativas cafeteras se están adaptando al Reglamento de Deforestación de la Unión Europea (EUDR), que exige trazabilidad total y demostrar que el café proviene de áreas libres de deforestación. Esto implica incorporar tecnología, monitoreo territorial y nuevas capacidades técnicas. Para muchas cooperativas, especialmente cuando deben asegurar trazabilidad parcela por parcela, supone costos, personal y tiempo adicionales, con el riesgo de perder compradores europeos si no logran probar el origen. Al mismo tiempo, este proceso abre oportunidades para acceder a mercados sostenibles de mayor valor agregado.
Para acompañar esta transición, la cooperación internacional, representada por la Unión Europea, Alemania y Países Bajos, a través del proyecto Agricultura sostenible para ecosistemas forestales (SAFE por sus siglas en inglés). En alianza con socios peruanos, apoya a productores y cooperativas en la adopción de modelos productivos sostenibles que protegen los bosques y fortalecen su competitividad internacional. A través de SAFE, cooperativas como CEMCAVIR y ACPC Pichanaki están accediendo a:
- Herramientas digitales de trazabilidad geográfica
- Capacitación técnica para producción libre de deforestación
- Sistemas de evaluación de riesgos basados en datos
- Fortalecimiento organizacional y comercial
Liderazgo femenino frente a los desafíos del mercado global
En Pichanaki, región Junín, Elisa, productora de la cooperativa ACPC Pichanaki, enfrenta este proceso de transformación de primera mano:
Cumplir la norma es mucho sacrificio. Detrás hay bastante trabajo. Nosotras también tenemos parte de esa responsabilidad.
Elisa, productora de la cooperative ACPC Pichanaki
Fundada en el año 2000, ACPC reúne a cerca de 400 pequeños productores, de las cuales casi el 30% son mujeres, quienes exportan café principalmente a Europa. Con el acompañamiento técnico del proyecto SAFE, la cooperativa está fortaleciendo sus capacidades para demostrar producción libre de deforestación y garantizar el cumplimiento de estándares internacionales.
Para muchas mujeres, esta transformación representa mucho más que el acceso a mercados. Significa mayor autonomía económica, reconocimiento dentro de sus comunidades y oportunidades para las nuevas generaciones.
Una alianza para proteger bosques y sostener cadenas de suministro globales
La adaptación a estándares como el EUDR no solo responde a exigencias comerciales. También contribuye a enfrentar desafíos globales como la deforestación, el cambio climático y la pérdida de biodiversidad.
Al fortalecer cadenas de suministro sostenibles, productores peruanos, compradores europeos y consumidores internacionales comparten una responsabilidad común en la protección de ecosistemas estratégicos como la Amazonía.
Estamos respetando las normas que nos piden. Cumplimos porque queremos seguir creciendo y asegurar el futuro de nuestras familias.
Elisa, productora de la cooperativa ACPC Pichanaki
El acompañamiento de la cooperación internacional permite reducir los costos y riesgos de transición hacia modelos productivos sostenibles, generando beneficios compartidos tanto para las comunidades productoras como para los mercados globales que dependen de cadenas de suministro responsables.
Más que café: sostenibilidad con rostro humano
En las regiones cafeteras del Perú, las mujeres están liderando procesos de transformación productiva y ambiental como agricultoras, catadoras, técnicas y líderes cooperativas. Su trabajo fortalece simultáneamente la conservación de los bosques, la resiliencia económica rural y la seguridad alimentaria.
Para las mujeres de CEMCAVIR, ACPC Pichanaki y otras cooperativas del país, la sostenibilidad no se trata únicamente de cumplir estándares internacionales. Se trata de construir oportunidades económicas justas, participar en igualdad de condiciones en los mercados globales y proteger los territorios donde viven.
Su mensaje es claro: el futuro del café depende de la responsabilidad compartida entre productores, empresas, gobiernos y consumidores. Ese es un mejor futuro donde las mujeres no solo participan. Ellas lo están liderando.
Nota de contexto: La cooperación alemana, implementada por la GIZ, trabaja en el Perú desde hace más de 30 años apoyando sostenibilidad, competitividad y adaptación climática en el sector cafetalero. Su aporte más reciente es el proyecto SAFE, que busca transformar las cadenas de café y cacao en la Selva Central y apoyar el cumplimiento de regulaciones europeas contra la deforestación.